El pragmatismo del desarrollo en peligro de extinción.

Por: Pablo Fernandez. Cada año numerosas organizaciones no gubernamentales (ONG) se integran vigorosamente al mundo del desarrollo internacional y por consiguiente otras alternativas surgen como contrapeso a la realidad de los grandes mercados y la macroeconomía. Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones, las nuevas ideas y proyectos en su mayoría no llegan a buen puerto. ¿Cuál es la realidad del desarrollo internacional en la actualidad? Decenas de países dependen de la ayuda externa para progresar e implementar proyectos de bien social, con sus instrumentos de vanguardia, las ONGs, a la cabeza de la captación de fondos. El problema, es que el poder de decisión sobre que debe desarrollarse parece haberse concentrado radicalmente en aquellos que disponen del dinero, el destino de la cooperación responde hoy, más a objetivos políticos que a problemas reales. En el gran mundo del desarrollo el sentido común se encuentra en peligro de extinción.

Si bien la polarización de la cooperación internacional es un problema de larga data (entiéndase: países ricos y desarrollados y sus agencias de cooperación gubernamentales), el mundo ha logrado grandes progresos gracias  a numerosos proyectos y programas impulsados básicamente por el primer mundo. Lamentablemente, desde su utilización como herramienta de apoyo y ayuda, hasta su uso como arma de manipulación, presión política, el desgaste es cada vez más evidente y se agrava con el paso de los años mientras las soluciones brillan por su ausencia. Quién trabajó o trabaja en cooperación internacional, más de alguna vez se preguntó porqué nadie parece deducir, como miembro estratégico de una agencia de cooperación, que la burocracia en el acceso al financiamiento no ayuda, por el contrario, entorpece, resta y complica el desarrollo.

Las vicisitudes contemporáneas exigen cada vez mayor responsabilidad y exigencia en todos los niveles organizativos, una mejor preparación de sus miembros y sobre todo un saber hacer pragmático, directo y efectivo. Una organización no gubernamental requiere mucho trabajo, un gran esfuerzo y dedicación, porque su función básica es principalmente sobrevivir, seguir existiendo, para colaborar con el que no puede ayudarse a sí mismo, transformarse en imán para aquellos que buscan una mejor vida para los que menos tienen a partir de su propio aporte. Cada año, aquellas personas que buscan una solución para sus comunidades, para sus escuelas, para sus comarcas, encuentran un oasis en las ONGs que a menudo actúan como parches de programas gubernamentales incompletos. El problema es que los grandes colaboradores del mundo parecen haberse olvidado del sentido esencial de su existencia: la cooperación.

Mientras algunas agencias exigen el aporte propio del 50-60-70% del total del presupuesto de un proyecto, otras incluyen formularios que tardan, en el mejor de los casos, varios meses en ser debidamente completados, para luego perderse en un mar de “llamados de oferta”, en un intento de democratización que solo agrega piedras en el camino. Quiénes trabajan en estas grandes organizaciones de cooperación a menudo parecen ser personas con mucho interés en el desarrollo de los países emergentes. Políticamente correcto, económicamente viable y moralmente atractivo, los actores del desarrollo internacional se desperdician en el mundo de los discursos y las reuniones de gestión, comenzar la carrera dando el primer paso parece ser parte de un libro que nadie leyó. El financiamiento de proyectos se tornó un asunto de pocos.

En una ONG promedio el presupuesto que se obtiene a través de donaciones, colaboraciones o financiamiento externo, se utiliza en más de un 80% (en algunas puede alcanzar el 90%) en los proyectos y programas en obra, el desarrollo directo, como respuesta a los males contemporáneos. Sin embargo, acceder al financiamiento para poder llevar esto a cabo es cada vez más una proeza. En la mayoría de los casos, para cada institución financiadora debe hacerse un estudio que identifique cuáles son sus intereses en la región, la premisa general de colaboración, los objetivos específicos del fondo de ayuda, la relación gubernamental que mantenga el país o región con el país destino de la ayuda, etc, etc, etc. En esta carrera de exiguos, al fin y al cabo siempre terminan ganando y perdiendo los mismos protagonistas, aquellos que necesitan realmente la ayuda para seguir creciendo, para progresar económicamente en sus comunidades y obtener la independencia de criterio que genera el poder levantarse por sí mismo.

¿Porqué no buscar una solución?, aligerar el camino al financiamiento para aquellas ONGs que trabajan en los países más necesitados es por lo tanto imperante. En este sentido la burocratización de la ayuda es absolutamente anacrónica y contraria a los principios mismos de la cooperación para el desarrollo, lograr un equilibrio entre lo legalmente correcto y la flexibilidad del acceso financiero es un desafío. Pero progresar es un objetivo aún mayor. No obstante, aliviar los requisitos no significa en lo absoluto aumentar el riesgo de fraude, mejorar el sistema de financiamiento requiere sobre todo de una enorme voluntad para entender cuáles son las necesidades inmediatas, y para ello es indispensable reforzar el ligamen con los actores principales: las ONGs.

El desarrollo, léase cooperación internacional, hoy nos propone un gran desafío a todos los que estamos involucrados en esta obra. Trabajar de manera armoniosa puede entonces traducirse en acción, una fortaleza de quiénes osamos buscar nuevas alternativas de desarrollo en estas latitudes.

Esto es diametralmente posible, optimizando nuestros recursos se puede trabajar sin depender de los intereses de aquellos que financian, construyendo puentes de ayuda mutua directamente con las comunidades. Por otra parte, forzándonos a buscar alternativas de financiamiento la colaboración entre ONGs se vuelve fundamental, como una demostración de pragmatismo de la cual carecen muchos grandes actores; es por lo tanto viable alcanzar los objetivos, aunque los que más podrían ayudar sigan inventando nuevas formas de organización que perjudican.

Pablo Fernandez

Asuntos internacionales, Apronad ONG Costa Rica.

La historia de David contra Goliat

Por: Pablo Fernandez. A fines de setiembre un grupo de 11 personas comenzó una huelga de hambre como protesta que busca lograr una indemnización y el cierre de operaciones del tranque de relave El Mauro en el centro de Chile, más precisamente en el Valle de Pupío provincia del Choapa. Esta pareciera ser una noticia más de las muchas que suelen publicarse sobre el mismo tema, si no fuera porque sirve como base para ejemplificar la dura lucha entre los que menos tienen y los que al fin y al cabo dirigen el mundo.
Caimanes es un pintoresco pueblo situado en el valle de la cuarta región de Chile, una zona agreste, rodeada de una geografía abrupta, semi desértica y rústica que cuenta con una biodiversidad característica que forma bellos paisajes. Referencia de pueblos vecinos más pequeños, Caimanes siempre fue el punto neurálgico de la zona comprendida entre las ciudades de Cabildo e Illapel, entre las cuales se encuentran numerosos pueblitos de campo. Lo que diferencia a este simpático terruño es su desarrollo, ya que se pueden encontrar desde un centro de salud bien equipado, una escuela primaria y una discoteca, hasta almacenes ampliamente surtidos, bazares y panaderías. En Caimanes viven de forma permanente poco más de mil personas que disfrutan de un frío invierno lluvioso y un verano caliente y seco; un pueblo pequeño que cuenta sin embargo con su propio Festival de la Canción anual conocido como “Semana Caimanina”, durante el mes de febrero, capaz de congregar anualmente muchísimos visitantes de todas partes de Chile.
No obstante su actividad aumenta también durante el año, ya sea para el 18 de setiembre o para Navidad y Año Nuevo este pueblito se ve literalmente invadido por caimaninos-foráneos que regresan a su tierra a festejar de forma conjunta con la familia y los amigos de toda la vida. Caimanes tiene ese magnetismo inenarrable que obliga al reencuentro periódico, como una relación de cariño a la tierra, esa que comparten agricultores, criadores de cabras, productores de quesos y tantos otros que merced a una tierra rica, verde en invierno y casi marfil en verano, parece siempre apretar pero no ahorcar. El viento acompaña siempre y las estrellas brillan como en ninguna otra parte de la región.
Hace muchos años la modernidad también llegó al pueblo, como pidiendo permiso primero llegaron el acceso al agua potable, la electricidad y años más tarde vinieron el teléfono, la televisión satelital e inclusive el acceso a internet. Hace muy poco inclusive, la pavimentación del camino a Los Vilos posibilitó que se redujeran los tiempos entre el campo y el mar a solo 30 min en automóvil (antes era más de una hora), hecho que animó aún más el tránsito entre los caimaninos y sus visitantes ocasionales. Caimanes avanzaba sin perder su esencia decían algunos orgullosos.
Sin embargo la tranquilidad y normalidad de un pueblo común del centro geográfico de Chile cambiaría casi de la noche a la mañana comenzado el siglo XXI, cuando la Minera Los Pelambres (Antofagasta Minerals –propiedad del grupo Luksic) posó su vista en el pueblito-fundo de Mauro, ubicado a escasos 10 km de Caimanes a fines de 2001. Allí, según los ingenieros y arquitectos de la empresa se encontraría el enclave perfecto para construir un tranque de relave (básicamente un vertedero de desechos tóxicos utilizados en la extracción de cobre) que sería el más grande de Chile y el tercero de América Latina. Esto, se llevaría a cabo utilizando las virtudes físico-geográficas del lugar para “contener” el material que de acuerdo a previsiones podría dotar a la mina de entre 40-50 años de utilidad para tal fin. Se hicieron los estudios pertinentes de impacto ambiental y se presentaron los resultados antes las autoridades que aprobaron la obra sin mucha demora, haciendo oídos sordos de las tibias protestas de algunos ambientalistas que denunciaban serias irregularidades. La obra se aprobó en 2004 y la maquinaria comenzó su trabajo a pasos acelerados, al margen de esas voces tibias que no obstante ya comenzaban a molestar a los altos mandos de la minera, por lo que la logística del poder se puso en marcha.
La metodología era simple, comprar el fundo, sub-indemnizar a las familias que allí vivían para que se retiraran voluntariamente de la zona, comenzar los trabajos de tierra y sitiar la zona. Las consecuencias ambientales, sociales y culturales no fueron consideradas por la minera. En Mauro se hallaba una biodiversidad rica y característica, un acuífero que alimenta todo el valle e inclusive numerosos petroglifos de diversos orígenes (diaguita, incaico, molle…) con más de dos mil años de antigüedad, los cuales fueron catastrados en su momento como muy importantes desde el punto de vista histórico y científico de Chile. Para cada caso la minera ideó un plan de contención (como trasladar petroglifos y especies vegetales a otro lugar para formar una especie de “reserva o santuario natural”) destinado a acallar las voces más fuertes de los ecologistas. No obstante, lo que más preocupaba a los caimaninos anti minería era la posible contaminación de las vertientes subterráneas que se traducirían inevitablemente en la vida del pueblo. La explicación oficial de los emprendedores respecto a la posible contaminación del agua fue tan débil que despertaron curiosidad y mucha empatía inclusive en aquellos que veían con buenos ojos aquella faraónica obra. Las explicaciones simplemente no convencieron a nadie. El plan de la minera entonces se bifurcó. Al pueblo había que prometerles trabajo por generaciones, salarios competitivos y altos para la zona, mejoras en infraestructura y sobre todo la inclusión de líderes comunitarios caimaninos en el proyecto, de modo que las voces contrarias fueran al menos opacadas y naciera una corriente favorable de opinión progresista.
La otra parte era más ambiciosa. Ante las amenazas de una batalla legal, la construcción del tranque debería llevarse a cabo rápidamente, con la obra en marcha y un pueblo dividido habría oxígeno (o mercurio) necesario para que la minera terminara en el plazo previsto. El plan, efectivamente…funcionó. Como nunca antes, la gente que se conocía de toda la vida se dividió, comenzaron las rencillas y las discusiones, donde la culpa y los intereses terminaron por crear dos bandos claramente opuestos que incluían a veces miembros de una misma familia a ambos lados del cuadrilátero. Las nubes no tardaron en llegar y los días de Caimanes se volvieron cada vez más grises.
Aquellos que se habían aliado por convicciones gozaban del ingreso económico consiguiente, los que necesitaban el dinero antepusieron orgullo y nostalgia a las necesidades humanas básicas, los demás, siguieron la lucha desde y como podían. La vida en el campo es difícil decía Manuel Tapia, conocido como don Manolo, por eso hay que pellizcarse. Caimanes es un pueblo que siempre se acostumbró a ver partir a sus retoños, el campo no ofrece muchas posibilidades y aquellos que pudieron se aventuraron en busca de un salario digno o prosiguieron, los menos, sus estudios en las grandes ciudades de Valparaiso, Santiago, La Serena o Antofagasta. Las pintadas en forma de grafitis se multiplicaron en las paredes, comenzaron las amenazas entre unos y otros, mientras tanto la gerencia de la minera miraba de reojo.
Pronto la batalla se trasladó al plano judicial. Los vecinos que se oponían a la obra y se habían organizado, comenzaron una larga pelea que comenzó en el año 2006 con los primeros alegatos en la Corte de Apelaciones, el objetivo era simple: cerrar el tranque y compensar a los vecinos de Caimanes por los daños ambientales evidentes a solo dos años del inicio de los trabajos de mayor envergadura. Idas y vueltas en los planos judiciales significaron pequeñas derrotas y victorias ajustadas para unos y otros. Una de las mineras más importantes del mundo utilizaba todo su peso político y económico de forma evidente, mientras de un lado la presidenta de Chile ignoraba las decenas de cartas enviadas por las juntas de vecinos organizadas de Caimanes solicitando una audiencia, se reunía con los principales ejecutivos de la minera en su propio despacho. El tema traspasó fronteras, grupos argentinos anti-minería en similar situación se acercaron para conocer a estos aguerridos campesinos que luchaban contra un gigante, algunas ONGs se interesaron en ayudar, otros se preocuparon por publicar sus protestas y difundir lo que estaba sucediendo. La noticia llego a la televisión nacional, los espacios en los medios se abrían de a poco, mientras tanto la batalla continuaba.
La Corte Suprema fue testigo de una lucha sin igual, con las salas llenas de público David se defendía contra Goliat y no parecía ceder un centímetro. En 2008 un fallo controversial obligó a la minera a comprar los fundos de Tipay y Romero (cercanos a Caimanes), los derechos de aguas sobre los predios y la compensación económica de demandantes y particulares por los eventuales daños que pudieran ocasionar las obras de la minera.
Pero por otro lado, el mismo fallo que en 2004 le posibilitó a la minera Los Pelambres la construcción del depósito de relaves El Mauro y que permitió la ampliación de la vida útil de la mina a 50 años mostraba la hilacha. Nuevos estudios estimaban solo 15 años de utilidad, principalmente debido a filtraciones y un llenado demasiado abrupto del tranque, que además, ubicado en suelos con alto grado de saturación, ponía en serio peligro a la gente de Caimanes ante la posibilidad de movimiento sísmico. A pesar de fallos judiciales, alegatos y recursos legales, el tranque El Mauro sigue operando, el riesgo sigue existiendo para Caimanes y las compensaciones económicas siguen sin aparecer.
El verdadero daño que produce el progreso no sostenible es la deshumanización que enfrenta a unos y otros en una parodia de héroes y villanos, donde la comercialización de la vida emerge sobre la pertenencia a un lugar que puede dejar de existir. En estos días los vecinos de Caimanes ya no se señalan con el dedo, no hace falta, los rencores quedarán por el resto de sus vidas y cada uno sabrá para qué equipo jugó en este cruel partido. En todo caso, el que perdió al fin fue el pueblo, ese pequeño espacio de tierra que albergó miles de amigos, turistas, viajeros, personajes, famosos, nietos, extranjeros, etc. y que si David no acierta en la pedrada de un día para otro quedará solo en el recuerdo de aquellos afortunados que lo conocieron. Yo lo conocí y temo que algún día mis hijos no lo puedan hacer. Mientras tanto 11 personas comenzaron una huelga de hambre como protesta para lograr el cierre de operaciones del tranque de relave El Mauro…

Pablo Fernandez

Director Ejecutivo Internacional, Apronad ONG Costa Rica.

Fuentes:

http://www.fima.cl/2009/10/06/caso-pelambres-2005-2008/

http://laotravoz.wordpress.com/2010/10/05/pobladores-de-caimanes-en-huelga-de-hambre-por-posible-desborde-de-tranque-de-relave-ana-leyton/

http://www.radiobiobio.cl/2010/10/05/coquimbo-11-personas-siguen-en-huelga-de-hambre-en-caimanes-por-el-cierre-de-tranque-de-relaves/

http://www.fima.cl/wp-content/uploads/2009/10/La-batalla-del-agua.pdf

El agua del pueblo

Por: Pablo Fernandez. La ONU resolvió hace muy poco tiempo garantizar por mayoría absoluta el acceso al agua como un derecho inalienable esencial del ser humano. El recurso hídrico, el más importante para la “vida” ha sido relegado increíblemente durante siglos de civilización por el hombre. Al día de hoy, con el continuo crecimiento demográfico global, se estima que más de mil millones de seres humanos tienen dificultades para acceder al agua potable, es decir, al menos  una de cada 6 personas en el mundo sufre esta limitación y casi un tercio de los países del planeta tienen serios problemas para suministrar adecuadamente el recurso a sus habitantes.
El problema del acceso al agua para consumo humano se distingue por una enorme diferencia entre países desarrollados y no desarrollados, provocando más de seis millones de muertes anuales producidas directa o indirectamente por causas atribuidas a la falta de recursos económicos, al cambio climático global, la destrucción de mantos acuíferos y la contaminación química de mares y ríos que vislumbran un panorama sombrío y preocupante para los próximos 30 años, con serias predicciones políticas, bélicas y de salud relacionadas.
En Costa Rica se presenta una situación particular. Durante años este pequeño país de Centroamérica fue la luz que marcó el camino de sus vecinos en ámbitos tan variados como la educación, la protección de los recursos naturales y un sistema de salud solidario e inclusivo. La exuberante naturaleza protegida como en ningún otro país de la Tierra también siempre fue un ejemplo para aquellos que dirigen el rumbo global, adoptando medidas de protección sin precedentes, privilegiando la conservación y el desarrollo sostenible como herramienta de poder que sigue enalteciendo a los costarricenses.
Cuentan los ticos de más de 60 años que el país hace menos de medio siglo era una “inmensa selva”, con árboles frutales por doquier, aún en medio de la ciudad, y una riqueza mineral en el suelo que permitía crecer hasta la más exótica legumbre; por supuesto para ellos el acceso al agua potable o de riego nunca fue un problema. Esta particularidad natural no obstante ha perdido varias batallas en los últimos años, ya sea por la industrialización, el mal manejo de los desechos sólidos, el desconocimiento general y tantas otras actividades que han afectado notoriamente su condición de “irrestricta” para todos los habitantes.  En este sentido, amparada en temores, preocupación y malos presagios, desde hace algunos años la actual presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, quiso llevar adelante un proyecto de ley para incluir el agua entre los bienes bajo dominio del estado, limitando la participación de particulares en su explotación concediendo un amplio poder al Congreso como garante y administrador.
Casi una década después y a tono con las acciones lideradas por la ONU, los diputados como representantes elegidos por el pueblo se han trazado un objetivo que no deja de ser meritorio: reformar la constitución para establecer mediante artículos específicos la declaratoria del agua como derecho fundamental de los habitantes así como un bien de dominio público. En este contexto además, se incluye que el abastecimiento del agua a las poblaciones se declara como prioridad y su protección como recurso pertenece al estado, el cual rige su explotación y es inherente a su dominio. Esta iniciativa requerida por tantos años alcanzó finalmente el consenso político para ser aprobada, no sin antes pasar por el lento camino de la burocracia y las revisiones de rigor propias de una ley constitucional. Por lo tanto si bien quedan varias batallas por librar, el avance es por lo menos arduo.
Costa Rica está intentando caminar en la misma dirección que el mundo (¿o es el mundo que quiere parecerse más a Costa Rica?), lo importante al fin y al cabo es que por fin, pasado siglos y siglos de civilización, sea el ser humano racional el que comience a dar la importancia necesaria a sus propias necesidades por encima de intereses particulares, privados o comerciales, como muestra de crecimiento para mirarnos como hermanos cuando cuidamos el más preciado de los recursos que nos dio la madre Tierra, no como regalo, solo para administrar.

Pablo Fernandez

Director Ejecutivo Internacional, Apronad ONG Costa Rica.

El reciclaje electrónico bipolar

Por Pablo Fernandez. El rápido avance tecnológico produce cada día nuevas herramientas que facilitan nuestra vida cotidiana y con la misma velocidad muchos productos pasan a ser considerados como obsoletos. Desde hace 10 años la vorágine vanguardista del mundo digitalizado ha mejorado notablemente nuestra capacidad de comunicación y el acceso a la información produciendo en masa productos de alto contenido electrónico que adaptados a los nuevos tiempos, incitan al remplazo inmediato y la renovación. Con el cambio, los aparatos “viejos” pasan a ser una molestia y en la mayoría de los países del tercer mundo son desechados sin consideración con la basura tradicional, acumulando montañas de plástico, circuitos y metales que contienen sustancias sumamente nocivas para la salud y el medio ambiente. Por el contrario, en el primer mundo, el problema parece estar controlado o por consiguiente “exportado”.
En los países desarrollados conscientes de los perjuicios a la salud y el daño ambiental que pueden producir estos desechos, numerosas reglamentaciones han permitido en los últimos años mitigar su impacto negativo y crear un sentido de responsabilidad entre los consumidores. La Unión Europea por ejemplo aplica medidas de contención destinadas a la prevención de la formación de residuos electrónicos, fomentando la reutilización y el reciclado como formas de reducir su cantidad mejorando los valores en los resultados medioambientales.
Sin embargo, de acuerdo a recientes estadísticas, para el 2015 se espera que el aumento anual del volumen de este tipo de desechos en toda Europa se quintuplique, pasando de un 3- 5% actual hasta un 25% inclusive. Anticipando los problemas, la implementación de programas amigables con el ambiente y el compromiso de las empresas del sector, han ido formando redes de recepción de aparatos electrónicos de descarte que gozan actualmente de gran popularidad, basando su fortaleza en la responsabilidad generada en el consumidor, de que al comprar un nuevo artefacto electrónico se entregue el “viejo” para que sea correctamente tratado. En esta línea, las normas europeas incluyen desde el año 2005, que los usuarios de aparatos eléctricos y electrónicos deben recibir información necesaria para no mezclar este tipo de residuos con los urbanos y además cumplir con las disposiciones de la recogida selectiva y los sistemas de devolución. La valorización de los residuos se considera en base a símbolos que figuran en el envase del producto electrónico que debe ser colocado por el fabricante sin excepción y para cada nuevo tipo de aparato, los productores deben proporcionar, transcurrido un año tras su comercialización, datos sobre su reutilización y su tratamiento.
El contraste se vive en algunos países en vías de desarrollo donde el reciclaje de este tipo de residuos representa una oportunidad de subsistencia para miles de personas pero genera numerosos inconvenientes. Por un lado, los procesos rudimentarios de extracción de los circuitos y los materiales “re-comercializables” generan toda clase de problemas de salud entre aquellas personas que persiguen obtener las piezas de cobre, utilizando baños de acido y quema para separar las partes metálicas que venden posteriormente en mercados informales. Según datos de la MAIT-GTZ (organizaciones que promueven el desarrollo sostenible y agrupan empresas del sector electrónico) en India, más del 90% de los desechos electrónicos que produce el país finalizan en el mercado informal, un modo de vida que permite generar ingresos al margen de los graves riesgos que representa.
No obstante, en los últimos años el gobierno de la India ha aprobado leyes que tienden a regular las organizaciones que nuclean recicladores para ordenar una práctica que puede generar también onerosos ingresos. En este sentido, los centros de reciclaje se multiplican en las regiones próximas a Nueva Delhi donde existe un centro oficial de casi 1000 m2 que puede tratar hasta 500 toneladas de desechos electrónicos por año. El bajo costo de estos tratamientos comparados con el “primer mundo” han atraído a numerosas empresas internacionales que exportan sus desechos a India constituyendo centros que no siempre cuentan con todos los permisos para operar. El problema se agrava debido a que la reglamentación local de residuos tóxicos no menciona a los desechos electrónicos, favoreciendo este tipo de mercados que si bien no son legales tampoco se encuentran en la clandestinidad. Estos centros a su vez se nutren de recicladores informales que conforman una cadena que disminuye el costo y si bien permite a todos los actores obtener una tajada, los últimos de la línea (los más numerosos) son los que tienen que lidiar con los problemas de salud y son señalados como los responsables de la contaminación ambiental de ríos, nacientes y ecosistemas.
Esta polaridad en el tratamiento de los desechos electrónicos no sorprende en un mundo globalizado donde las diferencias son cada vez mayores entre ricos y pobres. El problema principal parece ser como regular eficientemente las reglamentaciones ambientales adoptadas en la convención de Basilea  (convención firmada por 173 estados y que obliga a los países desarrollados a notificar a los países en vías de desarrollo sobre el arribo de desechos tóxicos en los convenios de exportación) donde muchos países no poseen una estructura legal que permita controlar no solo el adecuado reciclaje de sus propios desechos, sino también el tratamiento de residuos ajenos importados,  sin perjudicar el desarrollo de esta onerosa industria.

Pablo Fernandez

Director Ejecutivo Internacional, APRONAD Costa Rica.

Costa Rica and the green-leadership future

By Pablo Fernandez. Costa Rica proved, with the election of the first woman as president of the country (Laura Chinchilla was elected the new president of the country the pass February 07, 2010), to be prepared to face sweeping reforms in all important aspects: social, macroeconomic and environmental. In this regard we have renewed mainly the bottom expectations, hoping for the next president could take forward a transparent process of political and economic independence, which could bring in place new mechanisms of environmental reforms to convert the country in “CO2 neutral” in the next years.

Recently, Chinchilla declared her first feelings post-election about what she expect for her next administration in some environmental aspects, emphasizing that “…we are going to work strongly also with the environmental agenda against climate change because we are environmental world´s leaders, and we have that to fight with…” assuming the electoral campaign compromise to revitalize this subject. The role of Costa Rica in social progress and eco sustainability seems to be also a priority for the next president, so she promised to convert Costa Rica “in the first developed country of Latin America” through “the green economy investment and the promotion of renewable and sustainable energies” drawing a new line in environmental process.

In this line, a hopeful first step is the recent statement made by the elected president, along with other political leaders, to ban mineral exploitation and stop processes for granting rights to explore oil wealth on the Costa Rica continental shelf. This statement of principle assumes a new direction in environmental policy that aims to change the current public’s views regarding the latest Oscar Arias government administration, full of good intentions but inconsistencies and contradictions in this area.

However, Laura Chinchilla faces the difficult task of rebuilding a neglected presence of the government in the latter environmental agenda, where apathy and confrontations were in its heyday, nevertheless the active environmental organizations and numerous civic associations deeply involved in the costa rican eco social background. A country that fights against several environmental inner problems facing the outer overestimate eco-green qualifications, is not an easy cake to handle up, it takes time to cook it inside-out. Nevertheless, the leadership in natural resources policy carried out by Costa Rica in the last 25 years would not be discussed, even if still is a big responsibility and a heavy backpack to be in charge of.

A strong opposition is alert and the confrontations already began, but the result of the criticisms and debates could be also something positive. These confronting ideas, should help elected president to understand that you cannot play a double game face to the world, so the respect of the position followed historically by the country in the care of their natural resources, is a path that must be claimed and continued also by respecting the native culture, the universal education and nature conservation.

These headlines, won’t be in disagree if we can demonstrate that the image of world´s leader green country is preserved over economic and political interests.

Pablo Fernandez.

International Executive Director, APRONAD NGO Costa Rica.

El mundo vive en las ciudades

Por  Pablo Fernandez. Desde hace algo más de un siglo la especie humana ha iniciado una nueva migración, dejando atrás el nomadismo, la Tierra se puebla con asombro de manera cada vez más concentrada en las nuevas selvas de cemento: las ciudades.

A principio de 1900 la población mundial alcanzaba la cifra de 1500 millones de personas repartidos en 5 continentes, tan lejanos unos de otros, como medios de comunicación y transporte existían en ese entonces. En la actualidad a un ritmo de crecimiento de unas 80 millones de personas por año, el planeta Tierra alberga la impresionante cifra de 6700-6800 millones de seres humanos, con grandes diferencias a nivel de desarrollo económico que han marcado una fuerte tendencia migratoria hacia las ciudades, los polos de generación de empleo y crecimiento.

La concentración urbana en los países desarrollados alcanza el 75% de la población, algo que asombra  cuando África alberga solo el 40% en sus ciudades pero con un crecimiento anual de más de 4 puntos porcentuales. Estos números fríos denotan problemas importantes, empezando por el hecho de que la infraestructura y los servicios básicos no alcanzan para cubrir la demanda de los nuevos vecinos, que tienden a instalarse de forma precaria en las zonas periféricas de las urbes.

Casos similares de crecimiento demográfico se presentan también en otras regiones del mundo como Asia (representados por India y China principalmente) y algunos países sudamericanos, donde el migrante se ve desprotegido y constituye rápidamente su lugar entre las clases sociales menos favorecidas, sin acceso a educación, vivienda y salud. Los problemas de concentrar a gran parte de la población en una zona determinada son innumerables, sobre todo cuando la planificación urbana inicial no cuenta con planes de contingencia y expansión controlada, y las políticas socio-económicas son de carácter excluyente.

Un fenómeno reciente

Hace 50 años existía una sola ciudad en el mundo que sobrepasaba los 10 millones de habitantes: Nueva York. La ciudad de los rascacielos fue durante mucho tiempo la gran megápolis mundial, receptora de inmigrantes y con el símbolo de la estatua de la libertad como emblema, pareció resistir con holgura su desmedido crecimiento demográfico en los años de oro.

Solo dos decenios más tarde, 5 ciudades ostentaban el título de grandes urbes: Tokyo, Shanghai, Ciudad de México y San Pablo acompañaban a Nueva York. Actualmente son unas 19 ciudades alrededor del mundo que sobrepasan los 20 millones de habitantes y para el año 2015 se espera que sean unas 23. La parte preocupante de este fenómeno migratorio es la incapacidad que presentan la mayoría de estas,  para contar con la infraestructura mínima necesaria para recibir a tantas personas, y mientras se discute como afrontar el problema desde los escritorios el número de nuevos citadinos se incremente a pasos acelerados.

¿Cómo explicar esta concentración de recursos económicos en áreas específicas y reducidas de un país?, numerosos analistas opinan que la tecnología parece ser la culpable de todos los males, mientras el trabajo en el campo productor de materias primas no pueda competir con los recursos que genera el sector industrial y tecnológico, cada vez mas y mas personas seguirán dejando las zonas rurales para ir en busca de un mejor futuro en las ciudades, donde se encuentran los trabajos mejor remunerados.

La falta de inversión fuera de las áreas urbanas es otra de las posibles causas que generan controversia entre los economistas, mientras el presupuesto anual de la mayoría de los países del primer mundo es relativamente bien distribuido, por el contrario en los países en vías o no desarrollados, el dinero en inversiones parece tener siempre el mismo destino:  las ciudades. Mientras los recursos se consumen para mitigar los problemas de la creciente sobrepoblación, por otro lado el apoyo a la educación y el acceso a los servicios básicos no llega a las zonas más alejadas, generando inevitablemente un efecto contraproducente, que termina por sumar más habitantes en las urbes de cemento.

El futuro

Para algunos expertos la solución se encuentra en implementar lo más pronto posible el desarrollo sostenible en todos los países industrializados (los que más contaminan), de modo que la ecología recupere su lugar de privilegio, se motive la descompresión demográfica de las ciudades y el cuidado de los recursos naturales sea la ley y no la excepción. Solo de esta manera, afirman, las personas tendrán alternativas para desarrollarse y no necesariamente encontrarán la solución a sus problemas en las grandes urbes, ya que el imán de atracción debería apuntar más bien a las zonas rurales.

¿Y qué se debe hacer en los países en vías de desarrollo?, la respuesta es un poco más compleja. Mientras las grandes capitales de Europa ya trabajan en el rediseño de sus construcciones, donde la remodelación urbana tiende a la integración de espacios naturales como área común ciudadana; por el contrario en las urbes de América Latina y Asia, el crecimiento desmedido no parece detenerse y la planificación arquitectónica no parece ir a la misma velocidad.

En este sentido, la aplicación de medidas ambientales iniciales como el reciclaje de la basura inorgánica, el compostaje, la restricción vehicular, el ahorro energético y el uso de medios colectivos de transporte, son aún buenas intenciones que asoman pero aún no alcanzan para lograr hacer realmente una diferencia. San Pablo en Brasil es un excelente ejemplo, mientras la ciudad lleva adelante admirablemente políticas de reciclaje bastante eficaces, aún siguen registrándose de tanto en tanto embotellamientos automovilísticos de más de 200 km.

La complejidad del problema supone entonces que durante varios años no tendremos las respuestas para encontrar una solución real, si no hay dinero,  hablar de “bio”, “verde”, “sostenible” no parece tener el quórum necesario en los países menos desarrollados. La propuesta de generar empleo en el campo lejos de las ciudades todavía no parece ganar terreno en un mundo que privilegia el consumo de energía por encima de proteger el medio ambiente, cambiar petróleo por bio diesel no es la solución ambiental pero si económica.

La década del 2010 – 2020 será la bisagra que permitirá predecir hacia donde se desarrollará el ser humano en el nuevo siglo, y eso dependerá de su capacidad de adaptación no solo para poder subsistir como especie, sino para lograr un balance adecuado con los recursos naturales, que le permita transitar por el mundo como un componente más y no como el dueño.

Pablo Fernandez

Director Ejecutivo Internacional, APRONAD Costa Rica.

Proyecto minero causa preocupación en Guatemala y El Salvador

Por  Pablo Fernandez. A pesar de la opocisión de grupos ambientalistas salvadoreños y guatemaltecos, la exploración minera en Asunción Mita, en los ríos Lempa y Ostúa ya genera controversia entre la sociedad civil de ambos países centroamericanos. Desde hace algunos meses las presiones de grupos ambientalistas preocupados por el impacto al medio ambiente que generaría un proyecto de extracción de minerales en sus comunidades, llamó la atención a los gobiernos de ambos países que se comprometieron en crear una Comisión Binacional para estudiar el caso.
El proyecto minero denominado Cerro blanco es propiedad de la empresa Entre Mares (con capitales canadienses de GoldCorp) que ya opera desde hace algún tiempo en un municipio al oeste de Guatemala, en la frontera con México pese a la oposición de asociaciones civiles y ambientalistas. Dentro de este contexto, Cerro Blanco contaría con los permisos de explotación otorgados por el gobierno de Guatemala, algo que amenaza la tranquilidad de las poblaciones salvadoreñas cercanas y que el pasado 31 de enero hicieron explícito su deseo cuando presentaron una petición al presidente Mauricio Funes de interceder ante el gobierno guatemalteco para frenar la posible contaminación de dos ríos de El Salvador.
El sitio elegido para la instalar la mina Cerro Blanco se ubica en una zona del Plan Trifinio, un tratado entre las repúblicas de El Salvador, Guatemala y Honduras que delimita un especio geográfico de acción en el territorio trinacional y las competencias de los gobiernos en función de la ejecución del mismo. El tratado, designa a la región como una “unidad ecológica” en la que la acción conjunta de los tres gobiernos pretende realizar planes de manejo sostenible de recursos naturales. Sin embargo, esta aparente contradicción no pareció afectar la consecución de los planes de la minera, cuyo proyecto se ubica a tan solo 14 km del Lago de Güija y contaminaría no solo el agua de los ríos Ostúa de Guatemala, sino que además afectaría al salvadoreño rio Lempa, tal cual advierten sus detractores.
El proyecto también afectaría a numerosas comunidades campesinas e indígenas de Asunción Mita, en Guatemala y a las ubicadas en Matapán, de la parte salvadoreña; debido a que se pretende extraer mas de un millón de onzas de oro, con lo cual se necesitarían más de seis mil toneladas diarias de cianuro, un potente toxíco que impide que el óxigeno portado por los glóbulos rojos llegue a las celulas del organismo, con efectos nocivos y sumamente letales en el ser humano.

Acciones civiles de oposición al proyecto minero

La sociedad civil de ambos países ha dado la voz de alerta en el último mes realizando marchas pacíficas que pretenden exigirle al gobierno de Guatemala detener los proyectos mineros en el país, especialmente el de Cerro Blanco. Esta lucha pacífica, liderada entre otros por el ambientalista franciscano Fray Armando, ya ha conseguido que representantes de ambos países se unan para coordinar esfuerzos en su lucha contra la contaminación de las aguas y que el gobierno defienda sus derechos de contención y preservación del recurso.

Las entidades estatales encargadas de regular este tipo de actividades hasta el momento han argumentado que el proyecto de Cerro Blanco solo cuenta con el permiso de exploración desde el año 2006 y que los parámetros de vigilia ambiental han sido estrictos.  No obstante, en los últimos días diferentes sectores advirtieron sobre la posible contaminación de mantos acuíferos, argumentando que la empresa Entre Mares ya abrió tres pozos cercanos a las comunidades de Cerro Blanco y Las Ánimas, donde según testimonios de pobladores, el agua de los pozos esta disminuyendo.

La necesidad de contar con mas de 200 mil galones de agua por hora para llevar a cabo el proceso de separación del oro de la roca común, requiere que se abran pozos cerca del río Grande u Ostúa, cuyo caudal se utiliza para regar cultivos y desemboca en el LAgo de Güija. El problema de la contaminación del agua en la zona no solo pasa por el grave hecho de que en los próximos años puedan aparecer enfermedades cancerígenas entre la población, sino que según se estima, también la economía de la zona se podría ver afectada negativamente, debido a que mas del 80% de los pobladores viven de la pesca.

Los temores no son infundados, existen numerosos estudios que indican que este tipo de prácticas de extracción mineral puede causar daños irreparables en el ecosistema y graves daños a la salud de los seres humanos a través del consumo de agua contaminada. Mientras la empresa a cargo del proyecto se defiende asegurando que cuentan con estudios de impacto ambiental y que nada hay que temer, las nefastas consecuencias de esta práctica podrían empezar a verse muy pronto entre la población que rodea esta región.

Pablo Fernandez

Director Ejecutivo Internacional, APRONAD Costa Rica.

Mas información:

http://www.radiolaprimerisima.com/noticias/resumen/63322

http://www.laprensagrafica.com/el-salvador/social/93427-guatemala-teme-que-proyecto-minero-afecte-lago-de-gueija.html