Costa Rica y Nicaragua ante un nuevo desafío

Por: Pablo Fernandez. La reciente resolución salomónica dictada por la Corte de La Haya dejó al menos superficialmente, a todos contentos. El conflicto desatado en torno a la soberanía sobre Isla Calero que provocó un fuerte cruce diplomático entre Nicaragua y Costa Rica llegó a su fin luego de que ambos gobiernos aceptaran la resolución. No obstante las declaraciones de dirigentes de ambos países, una gran duda quedó flotando en el ambiente: ¿cuál es el valor de los recursos naturales para unos y otros?. Los daños ambientales en el humedal de la zona que han sido mutuamente adjudicados no han sido aún cuantificados y las comisiones encargadas de evaluarlo darán su veredicto en las próximas semanas. El problema, es el papel que ese recurso natural tuvo en cada lado de la contienda, ampliamente manipulado por los medios. Lo cierto es que proteger la naturaleza y los recursos naturales no puede estar a merced de decisiones partidistas de turno que a veces parecen responder más a actitudes caudillistas que a verdaderas reflexiones políticas.
Las dificultades sociales, económicas y ambientales no deben ser tomadas como excusa o argumento para debatir intereses nacionales que conllevan con rapidez al aumento del falso nacionalismo, la discriminación y la xenofobia. En este conflicto, quedó en evidencia que tanto de un lado como del otro existen aún serias reticencias a privilegiar objetivos comunes sobre los intereses nacionales, en una época de donde muchos parecen no querer aceptar la realidad del siglo XXI que obliga a actuar globalmente. Dos países vecinos que se necesitan no pueden seguir cometiendo los mismos errores. Costa Rica y Nicaragua deben comprender que es más viable resolver problemas comunes trabajando sobre estrategias comunes de desarrollo. La integración centroamericana y el progreso de los países del subcontinente dependerá de ello.
En el gran contexto geopolítico habitualmente se olvida que los recursos naturales son compartidos y no son propiedad exclusiva ni de unos ni de otros. Si lo es en cambio, la responsabilidad de protegerlos y preservarlos para las futuras generaciones. Los humedales, bosques, selvas, pertenecen a corredores, a biomas, que sobrepasan muchas veces las fronteras políticas. El fallo de la Haya es una muestra de racionalidad en una situación que se salió rápidamente de quicio. No se puede en el nuevo siglo pretender imponerse sobre el otro mediante el uso de la fuerza, las amenazas, las armas y el bravuconeo. Aprender a aceptar las decisiones de los vecinos puede permitirnos también apreciar las propias. Costa Rica es un país privilegiado que tiene todo el potencial para convertirse en el líder que arrastre a los demás al desarrollo y el progreso. En un conflicto más entre naciones hermanas no deberían usarse los recursos naturales como forma de intimidación, no corresponde a la historia moderna de dos países que necesitan crecer juntos.

Pablo Fernandez

Asuntos Internacionales

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